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ENTRE LINEAS

Malos humos

Malos humos

Estos días no soy el hombre más popular en mi empresa. La cuestión es la siguiente. Hace aproximadamente unos tres años se establecieron medidas para conciliar, como se dice ahora, los “derechos” de los fumadores con los de los no fumadores. Para ello se habilitaron dos espacios junto a las máquinas de café, donde los adictos a la nicotina pueden dar rienda suelta a sus volutas de humo. Como el vicio (el de fumar) tira mucho y el de trabajar poco, el “derecho” a fumar ha ido “in crescendo” y el de laborar “in disminuendo” lo que ha provocado, además, ciertas tensiones entre el grupo de los no fumadores que reclaman interrumpir su jornada laboral cuando quieran ejercitar el “derecho” a dar rienda suelta a sus vicios, al igual que sus humeantes compañeros y compañeras.





Para que el asunto no fuese a mayores, me ha tocado poner un poco de orden en este candente y caliente tema y remití un correo electrónico a tod@s l@s trabajador@s de la Empresa donde “recordaba” que, el “derecho” a fumar, debía ejercerse dentro del tiempo en que se practicaba la “pausa por bocadillo” y no “además de” los veinte minutitos de rigor. Lo cierto es que desde esa fecha se fuma menos a pesar que, los malos humos, se han incrementado.

Nota del autor: Me he abstenido de “informar”, porque temo por mi integridad física, que a partir del próximo uno de enero, no habrá “derecho” a fumar ni en los espacios habilitados para tal fin, ni en la pausa por bocadillo a no ser que se ejercite en la calle.

Nota del autor aclaratoria para granjearse amig@s y provocar un poquito: Como sé que sois lector@s avezad@s habréis observado que he entrecomillado la palabra “derecho” cuando lo he aplicado a “fumar”. El tan cacareado y blandido como estandarte de la libertad individual “derecho a fumar”, no está reconocido en la legislación de ningún país del mundo. Es decir, no existe. Lo que si se recoge en la normativa y, concretamente, en la aplicable a esta futura comunidad de comunidades autónomas, de naciones, aldeas, barrios, etcétera, es el derecho a la salud y a disfrutar de una buena calidad medioambiental. Esos dos derechos, cuando entran en conflicto con el “derecho” a fumar, están por encima de éste. Como resulta que cuando el fumador o fumadora sale a la calle esgrimiendo su cigarro, puro, pipa o similar colisiona con nuestro derecho a disfrutar de una buena calidad medioambiental, no debería fumar, pero como somos buenos, generosos y, sobre todo, tenemos talante, consentimos que fumen en la calle.

La cometa

La cometa

Existe una manera de que los sueños se cumplan. Es muy sencillo. Consiste en escribirlos sobre una cuartilla fabricada con el material de la esperanza y  utilizando los márgenes de la  imaginación. Cogeremos con los dedos la pluma de la inteligencia, llenándola  de tinta de ilusión y procurando darle a los trazos de la escritura color y firmeza. Una vez se hayan escrito de esa manera los sueños, se debe doblar la cuartilla y agujerearla justo en el medio. Nos haremos con una cometa y la pondremos a volar. Cuando esté suspendida en el cielo, introduciremos la cuartilla en el hilo que sujeta la cometa y dejaremos que el viento la empuje hacia arriba tal y como se mueven las aspas de un molino de viento. Si llega hasta la corona, los sueños se cumplirán porque, a pesar de que dependen de un hilo, ni la fuerza del viento habrá podido con ellos...

Para que no se nos olvide...

Para que no se nos olvide...

Es el 19 de noviembre de un año que promete ser largo. Largo y esperanzador. Ese día muchas personas empiezan a afinar sus voces preparándose para entonar un canto a la Libertad, que durante tantos años se mantuvo ahogado en sus gargantas. Todas esas personas, eran como cuerpos fríos que en algún recóndito lugar, encerraban la chispa de calor que hacía que su corazón, sus manos y su cerebro iniciasen ese día su lenta recuperación… y, triste paradoja, todo ello sucedía cuando uno de aquellos corazones bombeaba casi por última vez en un cuerpo cansado, cuando unas manos estaban ahora inmovilizadas, cuando un cerebro ya no pensaba.

 


 

 


 

 

Pérez es una de aquellas personas que hoy se siente tímida pensando que tal vez no sepa entonar bien su canto. Los años hicieron que casi olvidara la letra de aquellos tiempos de juventud; pero es igual, cree que hay que intentarlo de nuevo, una vez más, para que seres como él vean y sientan que no estuvieron ni están solos, que en su forzada mudez fueron comprendidos. Pero es inútil su esfuerzo. Pérez nota como, al querer cantar, sus versos se estrellan contra las paredes de su boca haciendo que adquiera un rictus de globo grotesco, un globo que únicamente puede estallar en lágrimas. Debería estar alegre y contento porque renace la esperanza y, sin embargo, llora, en silencio, como tantas otras veces lo hizo a la sombra de la vergüenza y del miedo. Hoy, una vez más, siente vergüenza, siento miedo, pero de una manera muy distinta.

 

 

 

Por todas partes se habla de limar diferencias, de enterrar rencores, de que no haya ni vencedores ni vencidos y él, terriblemente asustado, quisiera participar de esas palabras, pero cuando lo intenta aparecen en su pequeño mundo lejanos recuerdos, algo muy distinto. No puede olvidar que fue un hombre pacífico que se estremecía con solo oír la palabra violencia. Quería la Paz… pero le robaron eso y su juventud. Cuando fue consciente de su naturaleza, solo quería contagiar de su alegría a todo aquél que le estrechaba la mano, al que le dirigía una palabra. Aún, en aquellos tiempos difíciles, pensaba que el mundo podía ser mejor y que todo aquello no podía durar mucho, ya que entre la podredumbre que existía, sentía a aquellas personas que se esforzaban en conseguir una sociedad más justa, más libre, en la que todos fuesen iguales. Una sociedad por la que pudieses pasar sabiendo que no únicamente estás ahí, sino que además tienes la libertad de vivirla.

 

 

 

Pero la realidad se tornó muy distinta. Los hombres, cada vez más envidiosos de su vecino, no se contentaban únicamente con tener más, sino que querían mucho más. Y por todas partes nació el odio y la desconfianza, mientras los que siempre habían prometido bienestar y paz, ahora se en enzarzaban en una cruenta lucha sin importarles aquéllos que únicamente querían vivir…

 

 

 

 


 

Y sobrevino lo inevitable. Una cruel guerra que acabó con las esperanzas de muchos e hizo renacer los rencores y ansias de poder de otros. Pérez veía extrañado como de pronto su País se convertía en un río de sangre y lágrimas. Nunca quiso matar a un hermano y hoy recuerda lo que su idea le costó. Dos bandos se peleaban en algo inhumano: uno se creía el “salvador de la patria”, el otro olvidó la verdadera razón que le llevó a la lucha…

 

 

 

Recuerda el sonido de aquellas balas que acabaron con la vida de sus padres y no puede evitar sus lágrimas que se pierden con las lágrimas de muchos otros. Resuenan aún en su cabeza aquellas palabras que su padre le dijo antes de morir: “Hijo mío no olvides nunca que el odio no se alivia con la violencia, que el poder no se alcanza con el fusil, que la libertad no termina en un pelotón de fusilamiento”. No las olvidó nunca por más que las circunstancias, algo tan terrible, le propusieron.

 

 

 

Recuerda aquellas amenazas de los hombres que le preguntaba el porqué no iba a misa, o de aquellos otros que le decían que quemase iglesias…

 


 

 


 

 

Recuerda el puño cerrado y la mano extendida siempre dispuestas a asestar un nuevo golpe y ve con orgullo que él se mantuvo indemne… Pero ahí no acabó la guerra. Lo que siguió fue aún más terrible. Una guerra nunca es suficiente para los vencedores. Los nuevos “mesías” se propusieron más tarde limpiar todo lo que aún quedaba sano… y quedaba Pérez que no quiso saber de odios ni de unos, ni de otros. Eso le costó hambre, que la pagó con miseria.

 

 

 

Recuerda que el horror de la posguerra le pasó una factura más elevada que a otros. Siempre era el último cuando se repartían las cartillas de racionamiento… y el primero al que se le llamaba ‘cobarde’ porque quiso defenderse con la fuerza que da la razón… y le llamaron ‘rojo’. Pasó unos años en la cárcel viendo como unas personas se repartían todo lo que habían obligado a dejar a sus legítimos propietarios, que ahora llorarían más allá de unas montañas. La revancha fue terrible. Fusilaron a aquellos que creían en la Libertad y se opusieron a toda forma de opresión, como a Pérez, les robaron y ultrajaron, teniendo solo el arma de callar acatando principios. Fue en ese preciso momento cuando el miedo apareció en Pérez. En ese instante sintió una infinita vergüenza cuando unos hombres trastocaron su canto de libertad poniéndolo cara al sol, con una camisa nueva, que ni siquiera podían pagarla y que, además, alguien la había bordado el día pasado con aquél maldito color rojo. No. Ese no era su canto de Libertad. En él se hablaban de escuadras que tenían que luchar otra vez para vencer… y en una noche muy larga se decía que gracias a ellos, a los compositores del canto, empezaba a amanecer.

 


 

 


 

Recuerda como al salir de la cárcel le colgaron la etiqueta de ‘preso político’ que le sirvió para que una y otra vez le cerraran las puertas del trabajo. Era por entonces un hombre casado y con hijos y había que alimentarlos. Por ellos vendió lo poco que le quedaba de libertad. Con algo que tenía ahorrado se compró una camisa azul y comenzó un largo peregrinar de puerta en puerta. Un amigo, de aquellos que cambiaron los versos del poema, le metió con muchos esfuerzos en una pequeña empresa. Eso y la pluma que le sirvió para firmar el acatamiento a los principios fundamentales, se le fue el poquito de libertad y creyó que perdía la dignidad para siempre. Así empezó a sacar a su familia adelante, con una pena infinita cada vez que tenía que entregar el comprobante que certificaba que Pérez había ido a comulgar, que era católico, apostólico y romano. No olvida que un día, su hijo, le preguntó si ese era el Ser infinitamente bueno, infinitamente omnipotente, que condena a los malos y castiga a los buenos y que obliga a traer un papel conforme Él está dentro de nosotros. “No hijo, ese no es Dios”. Luego se arrepintió de habérselo dicho ya que su pequeño no volvió más a la escuela:

 

 

 

-         ¿Pero qué ha pasado? - le preguntó Pérez
-        
Les he dicho quién es Dios – contestó su hijo.

 

 

 

El chico le estuvo explicando que en la escuela le habían dicho que su padre era ‘rojo’ y que se condenaría al fuego eterno si le seguía haciendo caso. Padre e hijo se fundieron en un abrazo y, de nuevo, empezó la peregrinación de la familia por otras ciudades, por otros lugares en busca de una esperanza a la que no renunciaban. Mientras las arcas de los vencedores se iban engrosando cada día más y la libertad consistía en leer al ‘Capitán Trueno’, escuchar a Gloria Lasso y ver películas de Gracita Morales y José Luis López Vázquez. Por una suerte del destino pudo volver a trabajar en otro sitio que no le conocían. Y volvió a vender su libertad en papeles y camisas…

 

 

 

Recuerda que en su nuevo lugar de trabajo, no sintió extrañeza cuando vió que los que ocupaban cargos directivos, eran todos hombre afines al régimen, una singular pandilla que, aunque fuesen unos ineptos, estaban en sus puestos para controlar la “honradez” de sus subordinados. Entró como abogado, profesión que nunca pudo ejercer con la suficiente dignidad que dio en su juramento. No pudo ascender por el pecado que había cometido y porque se notaba un cierto favoritismo contra todo aquél que reclamaba justicia sin haber probado las mieles del triunfo.

 


 

 


 

 

Y así siguió, viendo como unos pocos que reclamaban libertad dejaban la piel en la calle, viendo como se construían pantanos y observando la alegría de la gente en las fiestas populares. Hasta llegó a pensar si todo aquello era verdad y estuvo equivocado cuando no cogió el fusil para defender la pureza de su corazón y el brillo de su cerebro. Y en la duda vivió hasta que descubrió el engaño, hasta que otros, más jóvenes que él, morían para alcanzar delante de un pelotón de fusilamiento, la perdida Libertad. La guerra no había terminado… y se dispuso a cantar, a sus sesenta y cinco años, al lado de aquellos hombres dispuestos a morir por ver cumplido su ideal.

 

 

 

Pasó el 19 de noviembre y hoy, día 20, ha amanecido de una manera distinta. Por las calles todo es silencio, expectación por lo que puede ocurrir ¡Tanto se habló de ese día, que cualquier cosa es posible! No es un día más, es precisamente el día en que puede empezar la vida… ¡El día en el que alguien murió para que otros, hoy, naciesen!

 


 

 


 

(Escrito por ‘Entre Líneas’ a escondidas, muerto de miedo y esperanza, la mañana del 20 de noviembre de 1975)

 

Beso, Uno, Grande y, sobre todo, Libre.

Beso, Uno, Grande y, sobre todo, Libre.

Para este fin de semana déjame mil besos, luego cien, después otros mil, luego cien más, luego mil, después cien ...


 


 

... por fin, cuando hayamos sumado muchos miles, embrollaremos la cuenta para no saberla y para que ningún envidioso nos pueda echar mal de ojo cuando sepa que nos hemos dado tantos besos.


 


(Adaptación libre de una carta de amor de Catulo a Lesbia)


 

 

¿Los pies en la Tierra?

¿Los pies en la Tierra?

En los gimnasios burgueses, a los que ya hemos superado la barrera de los cuarenta años, les hacen una prueba médica para saber qué ejercicios son más recomendables para la forma física en que se encuentren. Como resulta que he dejado atrás dicha cifra (en menos de diez años, que conste) me ha tocado pasar la referida prueba. Fue ayer. Antes de proseguir con el relato y para no preocupar a mis seguidoras, aquellas que se despidieron de mí con un “cuídate”, les informo que de momento voy por el buen camino y que continuaré sin perturbarlas en su sosegada vida.

Hecho el paréntesis y para no cansar con resultados sobre frecuencias cardíacas, pulsaciones, tensión arterial, medidas … a lo largo y ancho, peso y demás zarandajas, como una imagen vale más que mil palabras, ilustrando este escrito se ve la imagen de la planta de mis pies. El médico me comentó que el pie derecho ejercía mayor presión que el izquierdo, por lo que sería conveniente corregir esa circunstancia con una plantilla… Lo que no le dije es que, en realidad, estoy cogiendo impulso tratando de alcanzar el cielo.

María (Mara)

María (Mara)

Las palabras que hoy escribo tienen nombre propio. Todas y cada una llevan impreso el nombre de María y, si las palabras pudiesen hablar, se oiría a cada instante su nombre. Quiero dedicárselo a Ella porque hoy cumple un año, aunque en su carné de identidad figure otra fecha y yo la conozca desde antes que naciese.

El día anterior a venir al mundo estuvo nadando entre delfines, como a Ella le gusta hacerlo. Abrazada por ese mar en el lugar exacto en que se convierte en océano, se zambulló en lo que pensaba podría ser la última vez que saldría en busca de la línea del horizonte, allí donde el mar se hace uno con el cielo…

Recuerdo que ese día recibí su llamada. Quería decirme que se iba a un viaje muy peligroso del que, tal vez, no regresaría. Y es que volver a nacer después de haber vivido es arriesgado.

Recuerdo su manera de decírmelo y de afrontar su reto a la vida. Con delicadeza. Con dulzura. Con mucho cariño. Porque ella es así en su manera de hacer, decir y sentir. Suave y liviana, consecuencia de su naturaleza hecha de brisa y viento. Esa llamada me hizo comprender que me había reservado un rinconcito en su vida. Me hizo sentir importante y Ella sabe que me gusta sentirme importante. Acabó ganándome para todo el futuro, porque sabía que su fuerza le daría futuro.

María siempre me ha hecho sentir como un héroe. Cuando andaba ejerciendo de seductor con Ella contándole mil historias para enamorarla, me dijo que le parecía “fascinante” y el colorido de mi cola de pavo real desplegada, se hizo más brillante. No fue esa la única ocasión. María me enseñó el camino que va del amor a la amistad, haciéndome creer que había sido yo el artífice de la magia de convertir sentimientos tan difíciles de llevar en ese itinerario. Desde entonces me llama “Merlín” y dice que soy capaz de hacer cosas mágicas… En realidad, mi querida María, Mara, entre tú y yo el que ha salido ganando he sido yo, porque he tenido la fortuna de que un día cruzases la galaxia para coincidir conmigo. Por todo eso no te voy a felicitar ni hoy ni pasado mañana. Es a mi a quién se debe felicitar por la suerte que he tenido.

Con mucho cariño, con mucha vida, con mucha sonrisa (como la que tienes ahora dibujada en el rostro), con mucho abrazo y algún ‘cosqui’ para que no pierdas esa sana costumbre, J.A. (Entre Líneas por exigencias del guión)

Causa de divorcio

Causa de divorcio


Desde que se puso en marcha la llamada “Ley del Divorcio” allá por 1981 y, más recientemente en julio de este año, la reforma a la misma en lo que se ha venido en llamar “Divorcio express”, las causas para justificar un divorcio han sido de lo más variopintas ya que, hasta la aparición de la última reforma, en toda relación matrimonial debía haber un/a “culpable” de la crisis matrimonial si, como es obvio, no se pactaba la separación o el divorcio por los cónyuges.


Afortunadamente con la aparición del “Divorcio express”, ya no hay culpables en la relación matrimonial y cuando uno o una lleva tres meses de “feliz y legal” convivencia conyugal, puede acceder al divorcio sin alegar causa alguna.


No obstante todavía hay abogados y, en el caso que relataré, abogadas que no se han enterado de ello y siguen novelando causas para justificar, entiendo, la minuta a sus clientes y clientas. En un caso que me entró hace escasos días en el que me corresponde, por decirlo así, la defensa de la mujer, la abogada de la parte contraria (el marido) alegaba como causa de divorcio, y cito textualmente, la siguiente:


“Desde hace meses, la esposa prescinde total y absolutamente de su familia, haciendo gala de una manifiesta despreocupación respecto a sus hijos. Su vida se reduce a conectarse a internet y mantener conversaciones de alto contenido sexual con hombres desconocidos, e incluso encuentros personales en casa de éstos.


En los últimos meses, los quehaceres diarios de la esposa se limitan a trabajar tres horas al día en una empresa y después estar conectada hasta altas horas de la madrugada en internet hablando y mostrando imágenes suyas de carácter lascivos a hombres desconocidos, mientras que sus hijos y esposo están durmiendo en la habitación de al lado. Es esta conducta reiterada de la esposa la que ha conducido al desamor de los cónyuges, pérdida de cariño (affectio maritalis) y al fracaso del matrimonio.


Además, desde hace un par de meses, la esposa también trabaja los fines de semana alternos doce horas diarias en otra empresa, por lo que, el tiempo de ocio para disfrutar con su familia aún se reduce más, incluso deviene nulo. La esposa ya no comparte del tiempo libre con su esposo e hijos, sino que, por el contrario, prefiere estar frente a una pantalla de ordenador, escribiendo frases sin sentido, simplemente para saciar su sed sexual, que puede tacharse de enfermiza. Incluso ha llegado a darse de alta en una página web por la que paga 24€ al mes para mantener contactos con hombres a través de internet…”


La primera recomendación que le he hecho a la señora en cuestión ha sido que, para cuando conviva con su próxima pareja y sienta la necesidad de conectarse a internet, se compre un programa para detectar troyanos o espías en su ordenador que le puedan captar “imágenes de alto contenido sexual y lascivas”. La segunda, y ya para desdramatizar un poco el tema., que como abogado suyo debo hacer una comprobación “in situ” de sus actuaciones, así que le pedí su cuenta de Messenger. Voy preparando la cámara… y ese sofá tan cómodo que tengo en el despacho.

Amor imposible

Amor imposible


Cuentan que, al principio de los tiempos, el Día se enamoró de la Vida y que ésta le correspondía.


Como todos los amantes no querían separarse el uno del otro.


Pero resultó que la Vida se marchitaba al no apartarse de su amado y éste, al darse cuenta que la perdía permaneciendo a su lado, decidió irse.


Para que el dolor de la separación no fuese tan amargo, el Día engañó a la Vida diciéndole que deseaba a la Noche y que allí se dirigía.

La mentira no logró calmar la tristeza de la Vida que lloró amargamente la partida del Día. Aún hoy, cada vez que recuerda a su amado, las lágrimas inundan sus ojos.


Por eso cae la lluvia cuando la nostalgia invade a la Vida.
Por eso existe la Noche, para que muera el día y la Vida pueda continuar.
Por eso cada día es diferente, para que nazcan nuevos amores… y siga la Vida.

Atrapado

Atrapado

Navegaba sin rumbo fijo por este, a veces, oscuro y proceloso mar de ‘bites’ que es “La Red” cuando el viento y la marea me llevaron hasta tu puerto de aguas mansas y claras. Ahora estoy aquí. Atrapado. Sin poder (¿o querer?) salir de él. Tendrás que ayudarme a encontrar ese camino de vuelta que no se si quiero conocer.





¿Sabes? El viento me está susurrando que, tal vez, debiéramos aprovechar la corriente que nos es favorable para encontrarnos y saber algo más de nosotros… quizá hasta podemos navegar juntos.

Manifestaciones

Bajo la ventana de mi despacho veo circular a los trabajadores de Seat protestando porque se anuncia una regulación de empleo que supondrá unos cientos de despidos. Ayer se manifestaron cientos de estudiantes que querían suprimir de sus estudios la asignatura de religión y cambiarla por otra en la que se enseñase ética. Hace pocos días sorprendí la conversación de dos jóvenes a punto de entrar en la Universidad:


- ¿Y en qué facultad quieres entrar?
- En la de Derecho… ¿Y tú?
- En ninguna porque, para acabar limpiándole la mierda a la gente, no hace falta ninguna clase de estudios.


Y eso lo hablaban mientras liaban un “porro” y apuraban una litrona de “Xibeca”.


Mientras tanto en Francia, las ciudades parecen sumidas en el caos y la violencia porque se ha desatado la rabia de grupos de personas que no ven salida a su situación, hartos de la palabrería y las promesas de su Administración. Las autoridades no llegan a entender porqué en la próspera Francia, llena de “grandeur”, pueden ocurrir esas cosas.


Hoy me he puesto a temblar cuando, alguien de nuestra Administración, ha asegurado que la situación en España no es comparable a la de Francia ¿Tal vez quería decir que aquí solo quemarán camiones y autobuses con la gente dentro?

El muro

El muro

Escucho, oigo por todas partes,
gritando, hablando, susurrando
cantos de comprensión…

y solo veo un muro de palabras.

 

(La vida sigue igual. Octubre 1976)

 

 

La Noche

La Noche

La naturaleza de la Noche es la más parecida a la del Universo.


Está llena de secretos e historias, tantos como los que inventamos al ver las estrellas que inútilmente tratan de darle algo de su luz. Escúchalos. Tal vez puedas oírlos en los murmullos del viento cuando rompe su silencio al traspasarla, porque la Noche es tan suave que la atraviesas sin notar su roce.


Pero la hueles.


Percibes  como su esencia oscura atraviesa tu piel y se impregna en ella… Y tú en ella en una fusión única e irrepetible. Porque cada Noche es distinta a la anterior y a la que vendrá.


Pero la conoces.
 

La Noche oculta  lo que el Sol no dice… Lo que se disimula… Lo que miente el corazón. Y, bajo su negro manto, afloran miedos, se avivan pasiones, se confunden deseos y se aplaca la embriaguez de la ilusión.
 

Pero la buscas.
 

En la Noche descansa la memoria de soledades pasadas, amores desterrados, sentimientos que nacen y se sumergen en perenne contradicción con los sentidos adormecidos.
 

Pero la sueñas.
 

En la noche se encienden hogueras que queman por igual las esperanzas y las desilusiones que trajo el día. Tu danza de vida, se acompasará inexorablemente al ritmo de las llamas del fuego, consumiendo otra etapa. Y sabes que llegará otra noche más en que se repita el ritual.
 

Sin embargo, anhelas que venga otra Noche para continuar soñando y poder así escapar de sus sombras.

Indigentes

La semana pasada estuve siguiendo con atención el debate planteado en el Congreso de los diputados al respecto de la admisión a trámite en la Cámara Baja de la Ley Orgánica sobre la  reforma del Estatut de Catalunya”. Ello me hizo constatar algo que ya sospechaba, por hechos anteriores pertrechados por los protagonistas parlamentarios, y no es otra cosa que saber que estamos gobernados por indigentes tanto a nivel nacional-estatal como a nivel nacional-autonómico-aldeano-comunidad de barrios-etcétera o como quiera que nos vayamos a denominar los y las que tenemos la fortuna de residir en esta, hasta hoy, Comunidad Autónoma. No me refiero a la indigencia económica, que esa doy por supuesta lo lejos que están de ella sus señorías, sino a otro tipo de carencias. Me estoy refiriendo a la indigencia cultural e intelectual de la que hicieron gala nuestros representantes parlamentarios.


De esa pobreza cultural de nuestr@s polític@s, me declaro de antemano, totalmente intransigente. Un político no puede exhibir, sin ruborizarse primero y sin  pedir perdón por ello  acto seguido, la penuria intelectual de la que hicieron gala. Un político a los que les supongo suficiente capacidad para desempeñar su labor, no debe situarse voluntariamente en la incultura. Ellos y ellas han tenido y tienen suficientes medios para acceder a la cultura con plenas y más garantías que cualquiera de sus administrados y, no hacerlo, les incapacita de inmediato para gobernar. Les incapacita porque es sabido que, sin cultura no hay libertad posible (José Julián Martí Pérez -1853-1895- Héroe Nacional de Cuba) y si no saben plantear normas  que garanticen la libertad del individuo, de nada me sirven.

 

 

 


A vuelapluma recogí los siguientes despropósitos. El republicano, Josep-Lluis Carod Rovira, atribuyó la frase Ladran, luego cabalgamos al Quijote. Supongo que se trataría de alguna mala traducción que leyó del inglés su señoría, dada la animadversión de Carod a leer directamente del castellano, porque tan popular frase, corresponde a una obra del nada sospecho de afecto al régimen anterior, don Miguel de Unamuno, concretamente de la “Vida de don Quijote y Sancho”.

 

 

 

 


La socialista Manuela de Madre situó a la Inquisición (la de Torquemada) en el siglo XIX. Y no contenta con referirse a esa redescubierta (por ella) “circunstancia histórica” una vez, lo hizo por tres como las negaciones de Pedro antes de que cantara el gallo.


Mención aparte, a las que me voy a referir a continuación, merecen sus señorías Artur Mas y Mariano Rajoy. Y los incluyo a los dos en un paquete porque ambos están desposeídos de tolerancia, ingrediente principal que hace que las democracias funcionen.

 

 

 

 

El primero de ellos, el convergente (ahora ya no se sabe en qué converge)  Mas,  declaró que “no hablarán de nada con el PP por lo menos hasta la próxima generación”. Brillante ejemplo de cómo entender la convivencia a quién piensa de una manera distinta a la de uno. A Artur Mas, le regalo otra cita de alguien que probablemente ha leído pero que no recuerda. La frase dice así:   "Podré no estar de acuerdo con lo que dices... pero daría la vida por defender tu derecho a decirlo". Es de Voltaire alguien que tampoco es sospechoso de moverse en las ‘oscuras aguas de los salvapatrias’.

 


Al desdichado Rajoy, en tolerancia por supuesto, que se niega una y otra vez a escuchar siquiera, lo que ciento veinte representantes de entre ciento treinta y cinco, han elaborado y votado democráticamente en un parlamento autonómico haciendo gala con ello de una falta de respeto, rayana en el desprecio a esos representantes y a sus ciudadanos, por mucho que se ahogue bebiendo cava catalán, le dedico muy especialmente una poesía, ‘Oda a España’ de Joan Maragall que he traducido a la lengua castellana por si Mariano “no habla el catalán en la intimidad”, ya que yo si que le tengo la consideración que él me ha negado.


Escucha, España, - la voz de un hijo
que te habla en lengua - no castellana:
hablo en la lengua - que me ha dado
la tierra áspera:
en esta lengua - pocos te han hablado;
en la otra, demasiado.

 

Te han hablado demasiado - de los saguntinos
y de los que por la patria mueren:
tus glorias - y tus recuerdos,
recuerdos y glorias - sólo de muertos:
has vivido triste.

 

Yo quiero hablarte - de forma muy distinta.
Por qué verter la sangre inútilmente?
En las venas - vida és la sangre,
vida para los de ahora - i para los que vendrán:
vertida está muerta.

 

Demasiado pensabas - en tu honor
y demasiado poco en tu vivir:
trágica llevabas - a la muerte a tus hijos,
te satisfacías - de honras mortales,
y eran tus fiestas - los funerales,
¡oh triste España!

 

Yo he visto los barcos - partir llenos
de los hijos que llevabas - a que muriesen:
sonrientes marchaban - hacia el azar;
y tú cantabas - cerca del mar
como una loca.

 

Dónde están los barcos, - Dónde los hijos?
Pregúntaselo al Poniente y a la ola brava:
todo lo perdiste, - no tienes a nadie.
España, España, - vuelve en ti,
arranca el lloro de madre!

 

Sálvate, oh!, sálvate - de tanto daño;
que el llanto te vuelva fecunda, alegre y viva;
piensa en la vida que tienes en derredor:
levanta la frente,
sonríe a los siete colores que hay en las nubes.

 

¿Dónde estás, España? - no te veo en ninguna parte.
¿No oyes mi voz atronadora?
¿No entiendes esta lengua que te habla entre peligros?
¿Has desaprendido a entender a tus hijos?
¡Adiós, España!”


VERSIÓN ORIGINAL 


“Escolta, Espanya, - la veu d’un fill
que et parla en llengua - no castellana:
parlo en la llengua - que m’ha donat
la terra aspra:
en aquesta llengua - pocs t’han parlat;
en l’altra, massa.

 

T’han parlat massa - dels saguntins
i dels que per la pàtria moren:
les teves glòries - i els teus records,
records i glòries - només de morts:
has viscut trista.

 

Jo vull parlar-te - molt altrament.
Per què vessar la sang inútil?
Dins de les venes - vida és la sang,
vida pels d’ara - i pels que vindran:
vessada és morta.

 

Massa pensaves - en ton honor
i massa poc en el teu viure:
tràgica duies - a morts els fills,
te satisfeies - d’honres mortals,
i eren tes festes - els funerals,
oh trista Espanya!

 

Jo he vist els barcos - marxar replens
dels fills que duies - a que morissin:
somrients marxaven - cap a l’atzar;
i tu cantaves - vora del mar
com una folla.

 

On són els barcos. - On són els fills?
Pregunta-ho al Ponent i a l’ona brava:
tot ho perderes, - no tens ningú.
Espanya, Espanya, - retorna en tu,
arrenca el plor de mare!

 

Salva’t, oh!, salva’t - de tant de mal;
que el plo’ et torni feconda, alegre i viva;
pensa en la vida que tens entorn:
aixeca el front,
somriu als set colors que hi ha en els núvols.

 

On ets, Espanya? - no et veig enlloc.
No sents la meva veu atronadora?
No entens aquesta llengua - que et parla entre perills?
Has desaprès d’entendre an els teus fills?

Adéu, Espanya!”

 

Faltan muchos lo se. Los citados son una pequeña muestra del elenco de desposeídos que administran nuestra sociedad y hacienda. No me olvido de ellos ni, por no citarlos, son menos indigentes que los otros. Solo es que ya estoy algo cansado de que traten de enseñarme lo que es libertad, democracia y tolerancia.

 

No quiero que me leas

No quiero que me leas

Hoy no voy a escribir nada porque no quiero que me leas.
¡! Te lo digo a ti que sigues escudriñando en mis escritos ¡!
No quiero que me leas porque yo no puedo leerte a ti.
No debiera escribir esto ya que incumplo mi promesa.
Incluso sin decir nada, porque nada digo en estas líneas.
Y es que, hasta expresando un deseo,  puedo engañar.

Suicidios

Suicidios

Los suicidas  no suelen avisar en qué momento van a quitarse la vida. Si realmente quieren matarse no van diciendo por ahí a conocidos, familiares y amigos “Que me mato tal día en este lugar” como si de la invitación a un espectáculo se tratase. El suicidio es un acto solitario y silencioso. Sin luz, ni taquígrafos ya que solo de ese modo puede tener éxito la acción de suicidarse. Aquellos y aquellas que “dejan” pistas o anuncian que se van a quitar la vida, en realidad no quieren morir. Lo que están haciendo es llamar la atención porque quieren ayuda y no saben o no quieren pedirla de otra manera. Un suicidio con márqueting es un acto lleno de orgullo y egoísta. En cambio, el suicidio en soledad y silencio, para mi, es un acto generoso y humilde. Digo o mejor, escribo, esto porque el que publicita sus actos lo hace para conseguir, mediante la vía del “me tiro”, algo en su beneficio. No piensa que su acción mantendrá en vilo y preocupará a sus seres queridos y amigos. Tampoco le importa el consumir recursos de otros u otras en su propio beneficio cuando se les atienda cuando le tengan que lavar el estómago o coserle los cortes de las muñecas, por ejemplo. A eso se le llama egoísmo. Luego está el orgullo. El orgullo de no haber pedido ayuda cuando se necesita. Sin ambages. Claramente. Pero antes que hablar preferimos el chantaje. El chantaje jugando con la propia vida.


En el otro extremo está el suicida generoso y humilde. Generoso porque su último acto ha sido efectivo, sin aspavientos y sin  dolores añadidos. Su muerte comportará, como mucho, unos días de dolor a sus deudos y ya está. Y si no es así, debéis pensar, que a fin de cuentas era lo que deseaba. Y es humilde porque el llegar a ese estado de desesperanza o desesperación, significa que ya has agotado todos los recursos posibles solicitando ayuda a tu prójimo. Ese suicida ha tenido la suficiente humildad como para pedir ayuda que no le han sabido dar o era una ayuda equivocada. 


 No intento hacer aquí un estudio sobre el suicidio, ni tan siquiera me atrevo a intentar una reflexión sobre ello. Si alguien ve en este escrito algún atisbo de querer teorizar sobre el suicidio, debe saber que esa no ha sido ni es  mi intención. Lo que pretendo es trasladar la simbología del suicida al mundo de los diarios. Un suicida “diarer@” se asemeja bastante al suicida vital. Entendamos como suicidio en este mundo la desaparición  voluntaria del mundo de los diarios. Y esto se puede hacer de dos maneras. Una en silencio y sin anuncios “publicitarios”. La otra desplegando toda una información sobre cuándo, cómo e, incluso en muchas ocasiones, el porqué. L@s primer@s son los que en realidad quieren irse, desaparecer. L@s segund@s no. L@s segund@s están pidiendo ayuda a través del chantaje emocional y no es su intención el desaparecer. De hecho l@s que lo hacen, regresan a este universo con distintas apariencias.


No empleo la palabra “chantaje” en sentido peyorativo. Tampoco la utilizo para menospreciar a quién avisa de su voluntad de abandonar y no abandona o se recicla en otros lugares. Incluso desde estas páginas se hizo un amago en ese sentido hace muy pocos días, aunque el ánimo estaba más en provocar, que en hacer, aclaro. Interpretemos pues esos anuncios de muerte inminente, como solicitud orgullosa de ayuda de aquell@s que no saben o no quieren  explicarse de otra forma. Entendamos, de una vez, que tenemos la palabra para comunicarnos, para explicarnos. Es el único hecho diferencial que nos distingue de los animales. Cuando la utilizamos.  

Una mirada

Una mirada

Una mirada es una puerta de entrada al alma. Por eso debes entrar en ella cuando te mire,  porque entonces estará abierta para ti. En su interior da todas las vueltas que quieras, busca sus escondites, juega a ello. Pregúntale  lo que no entiendas y habla de lo que entiendas. Puedes acariciarla, darle un beso, suspirar, incluso, guardar silencio, susurrar o gritar, sin que nada de ello retumbe en el vacío. Sólo te pide que la mires tú también a ella porque, cuando te vayas, pueda cerrar los ojos para empezar a soñarte.

 

 

Necesidades

Necesidades

Desde mi lado no se si los muertos necesitan aspirinas o tristeza…
…pero quizás necesitan lluvia.

No se ponen zapatos…
…pero les es imprescindible un lugar por donde caminar.

Tienen suerte porque no fuman…
…pero necesitan un lugar donde arder.

Arder requiere espacio y un lugar para volar…
…pero para eso los muertos no me necesitan…
…Ni los vivos.

Quizás los muertos se necesitan unos a otros.

Quizás necesitan todo lo que nosotros necesitamos…
…y necesitamos tanto.

Si supiéramos que es…
… probablemente es todo
… y probablemente todos nosotros moriremos tratando de conseguirlo…

…O moriremos porque no lo conseguimos.

Espero que, cuando yo esté muerto, comprendáis que conseguí tanto como pude.

El rey (de la casa) artificial

Juan Carlos y Sofía estaban esperando un hijo. No era un hijo cualquiera. No era normal y corriente, no. Era su primer hijo. Para ellos esto representaba algo maravilloso, una verdadera primicia en sus vidas. En esta larga espera ambos comentaban algunas menudencias de cómo sería aquél ser que iba a nacer.

-         Nacerá el 31 de octubre conmemorando nuestro segundo aniversario de boda - comentaba él.

-         Será un varón que al nacer pesará tres quilos ochocientos gramos – decía ella.
-        
Si, un precioso niño rubio de ojos azules que al nacer destacará por su gran altura, como todos los varones de nuestra familia.
-        
Y no será alto únicamente en estatura ya que llevará el nombre de ilustres personajes: Felipe.
-        
¡Naturalmente!, aseveraba el futuro padre, y para que todo vaya acorde con la categoría de su nombre y su altura, tendrá una gran cama que causará la admiración de cualquier ebanista.
-        
Y le compraremos un gran muñeco de peluche con el que podrá jugar los primeros meses de su vida y en él descargará el dolor de sus dientes a partir del tercer mes, afirmaba la que sería madre.
-        
Será un niño muy inteligente ya que aprenderá a andar muy temprano, cuando apenas haya cumplido los diez meses y todo ello sin necesidad de andadores ni la ayuda de nadie.
-         Aprenderá a decir “Felipe” antes que “papᔠy “mamá”.


Salta a la vista que Juan Carlos y Sofía son un matrimonio muy bien avenido y, por planificar el porvenir de su futuro hijo, no iban a ponerse a discutir. Además a ella le gustaba elogiar a su marido ya que como el niño se iba a parecer a él, tenía que ir ensayando en Juan Carlos su singular oficio de madre tratándolo con mucho cariño y consideración. Así fueron pasando los primeros meses del embarazo, hablando de cómo sería el ‘magnífico´porvenir que le esperaba a la criatura.

-         Cuando cumpla los tres años -decía la aprendiza de progenitora- lo llevaremos al mismo colegio donde estudiamos papá y yo, en aquella escuela donde tan buena caligrafía adquirimos. Él la tendrá un poco ladeada hacia la derecha, símbolo de hombres decididos e inteligentes…
-        
Será un gran aventajado en la literatura y en el arte en general, dando la exacta medida de su gran espiritualidad y sensibilidad…
-        
Sus notas, cuando finalice lo estudios de primaria, serán de ocho matrículas de honor, diez sobresalientes y quince notables. No habrá aprobados y mucho menos un suspenso, palabra que no existirá en su diccionario…
-         Cuando cumpla los dieciséis años empezará a forjarse su espíritu independiente ante la sociedad entera y tendrá que afrontar sus primeros compromisos sociales. Por cierto Sofía –decía Juan Carlos a su mujer- habrá que pensarse un número bonito para su Documento Nacional de Identidad.


El cuento de la lechera iba cobrando poco a poco extraordinarias proporciones. Pobrecitos, había que comprender que era el primer retoño que esperaban.

-         ¿Y en el amor? - se preguntaba la aún no madre- Pues como será un niño guapísimo Radiotelevisión española lo querrá fichar para hacer algún anuncio. Y tendrá a todas las mujeres que quiera, así que tendremos que poner otra línea telefónica en casa para poder atenderlas a todas.
-        
Si –aseveraba el aún no padre- pero habrá una de la que se enamorará locamente que es ahora, la niña que espera Juana de la Cruz de los Santos y de la Virgen María Amén, nuestra gran amiga, con la que uniremos aún más fuertemente nuestros lazos de amistad.
-        
Tendrá tres hijos, dos niñas y un niño, todos muy robustos y con los ojos azules, guapísimos como su padre. Y muy deportistas porque, Felipe, nuestro hijo, será un gran esquiador, nadador, futbolista, tenista, regatista, etcétera, ganando en cada una de esas especialidades un par de medallas, menos en tenis que ganará tres ya que este deporte será su gran pasión.


 
Y el tiempo transcurría sin incidencias destacables en el embarazo de Sofía. El niño que esperaban ya estaba convertido en un prohombre que salvaría a la Humanidad de alguna de sus muchas desgracias. Si, porque no se si he escrito que, Felipe, a sus siete meses de vida fetal, es ya un biólogo con el premio Nóbel en la mano.

-         Descubrirá el virus de sida – afirmaba el próximo progenitor.
-        
… y sus investigaciones darán pie para poder curar el cáncer –no dudaba la próxima progenitora.
-        
… y ya no habrá gripe.
-        
… ni bronquitis asmática.
-        
… y los hombres dejarán de pelearse por un pedazo de tierra.
-        
… y gracias a él ya no habrá hambre en el mundo.
-        
… y nivelará la balanza de pagos.
-        
… y acabará con el desempleo.
-        
… y la inflación.
-        
… y votará al Partido Popular.
-        
… y será ¡¡ Rey ¡! – gritaban ambos padres presos ya de un paroxismo filial poco frecuente.
-         Su muerte y posterior entierro serán una gran manifestación de duelo por la pérdida de tan ilustre personaje, propugnándose su desaparición por todos los medios de difusión declarándose un gran luto en toda la faz de la tierra, pero como será un hombre humilde, pedirá que sus restos descansen en el panteón de nuestra familia el cual tenemos instalado en el pueblo que le verá nacer y que, por cierto, llevará su nombre.


La espera había tocado a su fin. Sofía empezaba a sentir los primeros dolores del parto, la antesala de la vida o … Rápidamente Juan Carlos la trasladó al mejor hospital del pueblo ya que la ocasión no era para menos… ¡¡¡ Al quirófano ¡!!. El gran momento se acercaba. Juan Carlos, en la sala de espera, consumía un cigarro tras de otro oteando impacientemente la puerta del quirófano deseando que se pusiese en marcha lo más pronto posible, la mecánica de la vida.


Ignoro el porqué Juan Carlos, hecho un manojo de nervios, pudo reparar en aquella revista cuyo titular le dejó paralizado: “Según los últimos descubrimientos médicos, el feto que porta la madre en su seno, percibe algunos sonidos”. En ese momento la puerta del quirófano se abrió. Juan Carlos, con la cara desfigurada, se dirigió hacia aquél médico que acababa de salir y, sin que llegase a pronunciar palabra, el galeno gravemente le dijo:


-         Lo siento. La niña ha nacido muerta… No debe preocuparse por su mujer. Está bien… dentro de lo que cabe, claro.

Le dijeron a Juan Carlos que el cordón umbilical se había liado a su cuello y ello, probablemente, le habría provocado la asfixia... ¿Muerte natural o suicidio? Quizá la pequeña sin nombre hubiese sido una gran bióloga. Seguramente habría sido guapa, admirada, deportista y famosa. Quizá hubiese tenido una Carné de Identidad en el que constasen los datos de un personaje de alta alcurnia. Quizá la pequeña sin nombre decidió ser libre.


(Entre Líneas, octubre de 1976)

 

 

 

Esos polvos que no han traído lodos...

Esos polvos que no han traído lodos...

Reconozco que me he resistido a contestar siempre cualquier encuesta del tipo que me proponía Paloma pero, como me lo ha pedido con una sonrisa (si, si, te vi) irresistible, no me he hecho de rogar. Además, me gusta que se acreciente mi leyenda. Estoy convencido que así será cuando leáis las respuestas... Wink

 


1. ¿Cuál ha sido el mejor polvo de tu vida?

Los buenos polvos son aquellos que te hacen felices. Por eso, he de decir que no ha sido un solo polvo el mejor de mi vida, sino dos. Y se aproximadamente las fechas. Uno fue en el mes de junio de 1986 y, el otro, en el mes de agosto de 1993. Nueve meses más tarde nacieron mis dos hijas.

2. ¿Cuál es el sitio más original donde has echado un polvo?

En un globo aerostático teniendo por testigos al cielo y las nubes. Inigualable. Era el final de la primavera de hace ... algunos años. Casi, casi al amanecer. Por cierto. No fue solo uno. Y si. Me sobrepuse al vértigo del momento.

3. ¿Qué es lo que más te gusta en el momento de un polvo?

Que me hagan el amor... porque yo lo hago siempre.

4. ¿Y lo que menos te gusta?

No te lo sabría decir porque nunca hice o me hicieron algo que no me gustase.

5. ¿Qué fantasía sexual te queda por cumplir?

La de cada día que me quede por vivir.

6. ¿Con qué personaje masculino o femenino de la blogosfera te darías un revolcón sin dudar?

Esa pregunta se la deberías hacer a ellas.

 

P.S. Me encantaría pasarle la "pelota" a ellas, fundamentalmente, pero no lo haré. Dejaré que me respondan en privado...

No es obligatorio.

No es obligatorio.

Hace unos días conversaba con un conocido por el messenger, de sus andanzas “amorosas” con las internautas que contacta a través de “La Red”. Me comentaba lo desagradable que le había resultado su última aventura con una de ellas. El “modus operandi” de mi conocido es más o menos el que se estila en los varones que nos movemos en éste mundo. Contactas con una persona del género femenino, percibes que te atraes por las conversaciones a través de irc, yahoo o similares, luego viene el intercambio de fotografías (generalmente las de “los domingos"), números de móvil para tantearse la voz (no vaya a ser que haya incompatibilidad de susurros) y, finalmente superadas las anteriores pruebas, el encuentro físico. Ese es el circuito que recorrió mi interlocutor hasta justo antes de la hora de la verdad. Al ser de distintas ciudades y bastante equidistantes quilométricamente hablando, se desplazó cual caballeroso varón hasta la ciudad de la presunta dama. Concretamente quedaron en el domicilio de ella.

“Estaba algo más llenita que en las fotos” me dijo.
“Suele ocurrir después del verano. Se dejan un poquito”
“Pero eso no fue lo peor, cuándo se acercó para darme un beso en los morros, percibí cierto olorcillo desagradable”
“¿A cenicero?”
“Mucho peor. Tenía halitosis”
“Bueno, hombre, le habría sentado mal la comida ¿No exageras un poco?”
“Más que sentarle mal la comida, por el olor que hacía, parecía que se le hubiese podrido el desayuno y la cena del día anterior además de la comida”
“Eso se arregla con una buena friega de dentífrico”
“Si, eso me pareció a mí, pero ahí no acabó la cosa. A su problema de mal aliento hubo que sumarle, mejor dicho, ‘expulsarle’ otro”
“¿A qué te refieres?”
“Pues que, al acabar la cena, lanzó un sonoro (y halitoso) eructo”
“Hombre eso hasta puede ser saludable. Muchos médicos aconsejan eructar después de las comidas porque eliminas todos los gases”
“Debe estar sanísima entonces. No paró de expulsar gases por cualquier orificio de su cuerpo en cinco minutos. Si llegan a oírla y, sobre todo, olerla los de medio ambiente, seguro que le ponen un control para ver el índice de contaminación que desprendía”
“¿Y tú que hiciste? ¿Te fuiste?”
“Nada. Ya que estaba ahí y que habíamos quedado en su casa, me quedé. Además, ya habíamos levantado expectativas con los contactos en ‘La Red’”
“¿Me vas a decir qué te fuiste a la cama con ella? ¿Y no te salieron sarpullidos?”
“La verdad es que la situación no era muy sensual e incauto de mí, pensé que mejoraría al irnos a la cama. Pero empeoró…”
“¿Empeorar? ¡Me estás asustando!”
“Si, empeoró. Cuando pasamos a su habitación y se empezó a desnudar, ví algunos pelillos clavados en sus axilas”
“Eso si que ya es grave ¿Te fuiste, verdad?”
“No que va. Ya que estaba allí me pareció que abandonar era hacerle un feo. Y una vez puestos…”
“Había que cumplir ¿no?”
“Hombre tanto como eso, no. Pero, claro, después de tantos meses de hablar y esperar el encuentro, me daba un ‘nosequé’ el no retozar con ella. Pero no pude cumplir a la primera. Tuve un gatillazo…”
“Con esas perspectivas no me extraña… ¡ Menudo panorama ¡ “
“… Así que apagué la luz, me harté de alcohol y, al final tras dos intentos fallidos, rayando el alba, se consumó…”

El epílogo es de suponer después de aquél “cuasi” escatológico encuentro. No ha vuelto a comunicarse nunca más con ella. Cerró todos los canales de comunicación posibles para no volver a caer en la tentación.

Y es que hay quién no se entera que copular con alguien no es obligatorio.